La mitad de los fondos inmobiliarios británicos, en corralito dos semanas después del ‘Brexit’

  • La mitad de los fondos inmobiliarios británicos, en corralito dos semanas después del ‘Brexit’

El sector inmobiliario británico está viviendo una semana para olvidar. A pesar de que aguantó la primera embestida tras la sorprendente victoria del "Brexit", en los últimos días el temor se ha propagado por el mercado y ha acabado provocando un corralito en los fondos inmobiliarios que operan en el país.

Hasta siete gestoras han decidido frenar en seco su actividad en el mercado británico y se han visto obligadas a bloquear los reembolsos de sus fondos, lo que significa que los inversores de momento no pueden recuperar su dinero… y no lo harán hasta nueva orden.

Las primeras en anunciar el "embargo" fueron Standard Chartered, Aviva Investors y M&G, a las que se unieron unas horas después Canadá Life, Henderson, Columbia Threadneedle y Aberdeen AM. Entre todas estas firmas gestionan alrededor de 16.000 millones de libras (unos 18.700 millones de euros al cambio actual), lo que representa más de la mitad de lo que hay invertido en fondos inmobiliarios en Reino Unido (unos 25.000 millones de libras).

El bloqueo de los reembolsos se ha producido por el aluvión de peticiones por parte de los inversores de retirar su dinero de los fondos, lo que les ha dejado sin liquidez. Los expertos avisan de que la vuelta a la normalidad puede no ser rápida, ni sencilla. De hecho, no se puede descartar que estos fondos permanezcan cerrados durante semanas e incluso meses.

“La mitad de los fondos están congelados y se quedarán así hasta que los gestores no logren liquidez para devolver el dinero a los inversores. Para hacer eso, hay que vender propiedades y como cualquier propietario sabe, eso no es algo que se pueda hacer rápido o sin dolor", según un analista de Hargreaves Lansdown que cita el Diario Expansión.

Para Jesús Sánchez-Quiñones, director general de Renta 4, el principal problema es que estos fondos inmobiliarios cuentan con una liquidez diaria que es irreal.

“El cierre de fondos inmobiliarios es algo que ya hemos vivido en España en el pasado. El gran problema de esto es que se crean productos con una frecuencia de valor liquidativo muy superior a la liquidez de los activos subyacentes. Resulta sorprendente que todavía sigamos viendo este tipo de productos, que tienen una liquidez que es irreal en cuanto hay algo de tensión. No pueden tener una liquidez diaria ni semanal si la del activo subyacente, por ejemplo, es anual. Es algo obvio, pero parece que solo cobra sentido cuando llegan los problemas”, ha explicado el experto al diario  El Economista.

La libra y las bolsas, afectadas

Además de los fondos de inversión especializados en el ladrillo, también se están paralizando operaciones inmobiliarias millonarias en territorio británico, la libra sigue en niveles de hace tres décadas y las bolsas continúan sumidas en una tendencia bajista.

El español Ibex 35, por ejemplo, se mantiene por la mínima por encima de la barrera psicológica de los 8.000 puntos, mientras que la sesión previa a la votación (es decir, el 22 de junio), se quedó al borde de los 8.900 enteros. Es decir, ha perdido un 10% desde que ganó la desconexión británica. En este tiempo, y en plena digestión del resultado, el principal indicador de la bolsa española ha vivido la jornada más negra de su historia tras hundirse más de un 12%.

También se están produciendo revisiones a la baja de las perspectivas de crecimiento (el BCE cree que la eurozona podría crecer medio punto menos de lo esperado en los próximos tres años) y una sequía crediticia por parte de algunos bancos asiáticos, que se niegan a financiar las compras de nuevas propiedades en Reino Unido.

Todo ello sin olvidar el ritmo frenético que están tomando las principales agencias de rating del mundo, que no solo han retirado la triple A al país, sino que están revisando a la baja las notas de los bancos con exposición al país e incluso han confirmado que 2016 será un año récord en lo que se refiere a bajadas de rating como consecuencia del 'Brexit'.