Cinco materiales que cambiarán la manera de construir viviendas

  • Cinco materiales que cambiarán la manera de construir viviendas

Un ladrillo que se 'come' la polución, hormigones que se reparan solos, paneles solares dentro de un bote de spray, hidrocerámica, etc.

Un robot, impresión 3D y drones: la construcción del futuro ya está aquí

Desde que el hombre es hombre, siempre ha intentado cambiar y dominar su entorno. Una vez controlado todo lo que le rodea, ha sentido el impulso de mejorarlo y la construcción no ha sido menos.

En los primeros pasos de la especie humana, ésta no sabía construir, así que otorgó a la madre naturaleza y a su continua erosión el monopolio de la vivienda. Hartos de que la única oferta del mercado fuesen cuevas poco acogedoras, con superficie y dormitorios comunes, (eso sí, con un diseño de interiores compuesto por grafitis que aún hoy en día causan furor) el hombre se lanzó al sector y construyó las primeras casas con pieles y palos. Con el tiempo, se puso a levantar templos, pirámides y castillos que resisten hasta la actualidad.

Pero poco o nada quedan de esas casas primitivas que dieron cobijo a los primeros seres humanos, ¿por qué? La respuesta son los materiales empleados. Una cabaña neolítica hecha con adobe, paja y madera poco puede perdurar.

Hoy, los edificios son más cómodos, bonitos y resistentes (casi todos), tanto que incluso pueden soportar algunos terremotos, dependiendo de su magnitud. Los materiales que más se emplean son los metales (costosos de elaborar) y el chico popular de la clase que parece que seguirá siempre siendo guapo e insustituible, el ladrillo. Pero, como en todo, siempre se puede mejorar y los avances en tecnología se extienden a todos los campos. Como las casas de los neolíticos en su día, las actuales también tienen espacio para la progresión e innovación.

De este modo, existen cinco materiales que se proponen cambiar la construcción:

Hidrocerámica, aire acondicionado sin aire

¿Se imagina no tener que pagar por el aire acondicionado ni experimentar sus efectos nocivos? Este material se propone sustituirlo.

Creada por estudiantes del Institute of Advanced Architecture of Catalunya (IAAC), la hidrocerámica se compone de burbujas de hidrogel, que son capaces de retener hasta 400 veces su volumen en agua, y se combinan con materiales de soporte como cerámica y tela. Cuando hace calor, las esferas evaporan su contenido y reducen la temperatura de la habitación.

"Funciona como un dispositivo de enfriamiento por evaporación que reduce la temperatura hasta cinco o seis grados y aumenta la humedad. La inteligencia pasiva hace que su rendimiento sea proporcional al calor en el ambiente exterior: enfría más cuando hace más calor fuera", cuenta la directora del proyecto.

Un panel solar dentro de un bote de spray

La eficiencia energética está al orden del día y es que no sólo se trata de preocupación por el medio ambiente, sino que también supone un importante ahorro económicos en las viviendas.

Investigadores de la Universidad de Sheffield (Países Bajos) han creado un spray que tiene la capacidad de transformar cualquier tipo de superficie en un panel de energía solar gracias a un mineral llamado perovskita. Aunque esta tecnología está aún desarrollo, de ser viable y eficaz supondría decir adiós a los costosos paneles solares, con lo que se ahorraría el dinero de su construcción y el espacio en los que se emplazan, tanto en los edificios como en las grandes extensiones de tierra donde se ubican los huertos solares.

Estos paneles solares creados con spray obtienen un 20% de la energía que proviene de los rayos del sol, un 5% menos que con las placas solares de silicio (25%), pero, ¿qué es un 5% comparado con la posibilidad de llevar un panel solar en la mochila?

Breathe Brick, el ladrillo que 'come' polución

La contaminación es un problema cada vez más evidente. Tan sólo en España mueren alrededor de 30.000 personas al año de forma prematura por efectos relacionados con la polución, según cálculos de la Agencia Europea de Medioambiente.

¿Qué pasaría si los edificios ayudaran a descontaminar las ciudades? Sobre esta premisa se inspiró Carmen Trudell, profesora asistente en la Escuela de Arquitectura de Cal Poly San Luis Obispo y fundadora de Both Landscape and Architecture, para crear Breathe Brick.

Estos ladrillos serían parte de la ventilación y funcionarían como una aspiradora con filtración ciclón. Se situarían en el exterior para capturar las partículas contaminantes, luego las filtrarían y las descargarían en un embudo desmontable.

Resinas y hormigones que se reparan solos

Investigadores de la Universidad de Alicante han creado una resina transparente y flexible capaz de autorrepararse tras ser cortada. Para que suceda este milagro basta con poner juntas las dos partes separadas y en unos 15 segundos ya estará como antes.

Por si fuera poco, también tiene memoria de forma. Es decir, si se manipula o aplasta recuperará la forma en la que estaba en tan sólo unos pocos segundos. Este material está en fase experimental pero es obvio que de ser viable, tendrá múltiples aplicaciones en la construcción, como, por ejemplo, en cerramientos y reparaciones.

En la misma línea, investigadores de la Universidad Tecnológica de Delft (Países Bajos), han desarrollado un biohormigón capaz de repararse a sí mismo. ¿Cómo? Consiste en introducir en el hormigón unas cápsulas que contienen bacterias y lactato de calcio.

Si en el edificio tratado con esta tecnología aparece una grieta, la próxima vez que llueva el agua romperá las cápsulas que liberarán a las bacterias que una vez libres crearán una reacción química que crea caliza solidificada e insoluble, y repara por completo la grieta.

Compoplak, el sustituto del ladrillo

También en Alicante, la compañía Grupo Valero desarrolla este producto. El Compoplak está compuesto por paneles formados por una combinación de kevlar, fibra de vidrio y fibra de carbono, que resultan hasta un 30% más económicos y tres veces más resistentes que un tabique de ladrillo.

Eficiente y ecológico, el Compoplak produce 100 veces menos residuos que el ladrillo tradicional y es reciclable al 100%. Además, es aislante, con lo que mejora el rendimiento y reduce el gasto energético hasta en un 50% respecto a los materiales convencionales.

Estos y otros muchos materiales ya están disponibles para implantarse en la construcción. Otros, en cambio, tienen que investigarse más, pero lo cierto es que cada vez aparecen y se incorporan más elementos constructivos que abogan por la sostenibilidad, la resistencia y la eficiencia energética.